“La perla del Mojón y otros relatos” de Estela Davis

Creer en las obras literarias como si narraran pasajes históricos es un grave error, incluso, cuando estos textos presumen estar basados en historias reales y que tienen un lugar en un tiempo y en una fecha determinada. En este sentido, parece que los escritores no son fiables, pues con el afán de contar una historia de manera amena son capaces de inventar diálogos, transformar personajes y tergiversar ambientes. Estela Davis lo sabe muy bien porque lo puso en práctica en su primer libro de cuentos La perla del Mojón y otros relatos, publicado en 1997 por la Universidad Autónoma de Baja California Sur y cuya segunda edición fue publicada en el 2011, también bajo el sello editorial de la Universidad en coedición con el VII Ayuntamiento de Loreto y Cuarto Creciente.

El hecho de que esta obra tenga una segunda edición no es un dato insignificante, sobre todo si se trata de un país y de un estado en donde la lectura no es un acto que sea parte de nuestras costumbres. La perla del Mojón y otros relatos es probablemente uno de los libros más importantes que se han publicado en el sur de la península de Baja California, no sólo por haber sido publicado a finales de los años noventa, justo cuando la narrativa y, en especial, el cuento, no tenía el auge que logró años después gracias a narradores locales importantes que siguen publicando en la actualidad; sino también porque es una obra relevante gracias a las cualidades literarias con las cuales está escrito.

portada perla del mojónEstela Davis publicó por primera vez esta obra a los sesenta y dos años, y su edad explica muy bien que, a pesar de ser sus primeros relatos publicados, es una escritora que tiene lecturas muy bien digeridas, que ha construido con paciencia cada una de las historias y, sobre todo, que sabe muy bien que el escritor a veces suele tener la malicia necesaria para enganchar, engañar y sorprender al lector. Estela Davis escribe relatos con un toque regional: habla de ambientes sudcalifornianos, básicamente de lugares de Loreto; utiliza personajes de rancherías, de pueblos pequeños; el habla de los sudcalifornianos es filtrada por el lenguaje literario de la escritora y lo transforma en artificio, lo viste con un disfraz que da la sensación de ser natural, de haber sido copiado tal cual de alguna grabación de la voz de cualquier sudcaliforniano.

El lector tiene que ser cuidadoso con este libro, pues Davis escribe cada historia con la intención de impactar y lograr que cada uno de sus personajes resulte, sino inolvidable, por lo menos sorpresivo. Esta obra se compone de trece relatos, con personajes distintos, con mujeres y hombres que, si bien pueden ser parte de la historia de Loreto o de cualquier pueblo de Baja California Sur, ya pertenecen al colectivo imaginario de quien ha leído estas páginas desde hace dieciséis años, desde la publicación de la primera edición. De esta manera, por ejemplo, es fácil recordar a Enedina, la protagonista del primer cuento del libro titulado “Las mosquetas tuvieron la culpa”. Se trata de una chica de veintisiete años que por primera vez viaja del rancho donde vive a una fiesta en Loreto. El lector debe estar atento porque es fácil creer desde los primeros párrafos que se trata de una narración de tipo costumbrista en donde la autora se dedicará a retratar el estilo de vida de sus personajes, describirnos sus costumbres y mostrarnos su habla cotidiana. Sin embargo, se equivoca: aunque una de sus intenciones es enseñarnos la cosmovisión de una región de la península, Estela Davis se dedica a construir relatos, es decir, lo que importa es el desarrollo de la ficción, crear un mundo en donde sólo sea fundamental lo que gira alrededor de los personajes y de la anécdota. También el lector tiene que conocer la increíble historia (y dicen por ahí que verídica) de El Fuerte, el velorio de Raquel, La perla del Mojón, y diez anécdota más donde no falta el humor, la violencia, la ironía, la traición y un lenguaje tan cuidado que parece que, en vez de leerse, se escucha.

Estoy seguro que este libro seguirá siendo una obra obligada al momento de hablar de literatura o de narrativa sudcaliforniana, independientemente de que se trate del punto de partida de la obra que Estela Davis sigue creando y publicando.

Keith Ross

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s