“Cuando todo esto acabe” de Cecilia Rojas

Once cuentos cortos componen Cuanto todo esto acabe de la paceña Cecilia Rojas García, libro publicado en el 2005 por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura. En esos años, la obra tuvo una grata bienvenida por parte de esos pocos lectores que están atentos a las publicaciones regionales o, por lo menos, estatales. La escritora tenía veintitrés años cuando ganó con esta obra el Premio estatal de cuento en el 2002.

Además de la juventud de su autora, el libro era una oportunidad de leer ambientes locales alejados de la vida rural, del pueblo pesquero, del ranchero que guarda en sí mismo toda una filosofía o, simplemente, de un costumbrismo cuya intención era más retratar una historia inmediata con sus ambientes y sus personajes que crear ficciones.

La mayoría de los personajes de las once historias son mujeres, casi siempre adolescentes, cuyas vidas son cotidianas, de muchachas de ciudad que toman el transporte público, se quejan del frío del aire acondicionado, van al psicólogo, tienen independencia, saben mentir, deciden ser parte de los integrantes de un circo, sienten nostalgia mientras ven paisajes urbanos, los espectaculares pueden ser parte de sus vidas, pertenecen a una familia y el tedio puede apoderarse de ellas hasta imaginar que el suicidio es una opción.

En los cuentos de Cecilia Rojas las narraciones son fáciles: apenas se detiene en detalles, sólo los suficientes para armar a sus personajes y a sus ambientes. La apuesta de la escritora es que el lector pueda identificar de manera rápida los problemas por los que atraviesan los personajes o, bien, atraerlos a partir del suspendo que provoca ignorar lo que pasará en la historia que, en este libro, generalmente es culmina con final sorpresivo o incluso fantástico.

Por ejemplo, en “El circo”, en donde nos muestra una adolescente que está decidida a hacer algo que el lector ignora, el narrador nos dice: “La Laura suicida duró poco. Jamás llegó ni siquiera a estar cerca de ver sangre correr por sus brazos. Si no era porque en el momento de hacerlo le llamaban por teléfono para salir a vagar, era porque tenía sueño o porque el pantalón que traía le gustaba mucho y no quería mancharlo. Las pastillas jamás fueron una opción porque le daba asco eso de que se aflojan los esfínteres y todo lo demás. Conseguir una pistola era muy difícil y por eso la idea de suicidarse le duró poco”.

Lo mismo sucedió cuando quiso ser vegetariana, hippie o cuando pasó cuatro días sin comer al hacer una huelga de hambre para lograr la paz mundial. Sin embargo, la vez en que realmente estaba decidida fue cuando decidió entrar al circo. El cuento es una magnífica parábola de los cambios que se tienen en la vida, sobre todo cuando las hormonas nos señorean en la adolescencia. Entonces, el lector se entera del problema en muy pocas líneas, y se deja llevar por la inventiva de la escritora hasta que la historia culmina de manera extraña.

Uno de mis cuentos favoritos de esta colección, es el primer texto que aparece en la edición: “Requiem para un genio”. Narrado en primera persona, da la falsa idea de que estamos ante una confesión de Cecilia Rojas por tratarse de una escritora: “Yo solía ser buena escritora. No es por presumir, pero mis cuentos tenían una técnica bastante cuidada, que, combinada con la fresa visión de mi joven ingenio, daba como resultado un estilo muy bueno”. La joven escritora que es la protagonista de este cuento relata la frustración que siente al no poder escribir tal como lo tenía acostumbrado y, mientras lo hace, nos cuenta su historia y las anécdotas de sus cuentos frustrados hasta que nos encontramos con un final cargado de tristeza.

Estos cuentos de Cecilia Rojas quieren sorprender, conmover, pero sobre todo buscan ser fáciles para los lectores. La escritora no pretende demostrar tanto su capacidad de manipular el lenguaje sino que usa la imaginación como vanguardia para que sea el lector el que se encuentre con un hombre que se siembra a sí mismo como un árbol, una familia que abandona su casa para ser cirqueros, y nueve historias más cuyo eje serán la ternura, la tristeza, la frustración, la locura, la incertidumbre que da no saber lo que pasará cuando todo esto acabe.

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