“Marina. Viaje por un cuerpo en ocho cantos” de Rubén Rivera

Vivimos en una cultura que está rodeada de imágenes, que se nos aparecen en la televisión, el cine, la publicidad, el mundo cibernético, los estampados de la ropa y un largo etcétera tan extenso como lo permitan nuestros ojos. Las imágenes atraen, entretienen, hipnotizan: tienen la posibilidad de darnos mensajes sin que nosotros nos percatemos completamente de ello.

Rubén Rivera en su poemario Mariana. Viaje por un cuerpo en ocho cantos es un creador de imágenes. Reconstruye un viaje en ocho cantos. Es decir, utiliza los colores, las formas y las texturas, pero a través del filtro de la palabra. Viaja, crea y canta con la palabra. Es una magnífica oportunidad para los que gustan de recrearse en las imágenes y en los sentimientos que se desprenden de ellas y, sobre todo, en disfrutar ese leve movimiento que se origina en el cerebro para unir dos elementos nuevos y recrear otro distinto, tal como lo permite la metáfora.

Este poemario publicado en 2003 bajo los sellos editoriales de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, Editorial Praxis y Cuarto Creciente, es un canto a una amada marina: el amor mezcla a la mujer con el mar y sus elementos. Rubén Rivera escribe: “Amarrada a las olas, / prisionera del aire, / te veo tan cerca / –a un tiro de labios– / y te sigo tan lejos, / descifrando la bitácora de caricias, / cadencia puntual del arrecife. / Eres como los versos cortos / de un poema largo: / de cintura escasa / y entrega infinita.

marina

A veces es desamor, olvido, abandono; otras, es erotismo, ritmo, música que canta imágenes. Por ejemplo, estos versos: “Cerca de tu mano / apagada y lenta, / los cardones sirven de muletas / a los pájaros atropellados por el cielo. / Cerca de tu mano / todo se ve inocente, / lo demás es lo de menos / y tristeza. O por ejemplo, la imagen de la mujer que se ensimisma: “A tu canto atada, / sirena de ti misma, / tejida y destejida, / eres Penélope y su canto”.

A través de los ocho cantos que componen esta obra, se exponen diversos poemas que coinciden en las imágenes marinas e, incluso, regionales. Rivera no describe el paisaje marino, lo utiliza para crear significaciones nuevas, para que el mar sea parte de un naufragio melancólico: “Saben muchos del sabor a distancia madura, / y del mar que duerme / bajo los párpados de todas las mujeres. / Pero ahora, ¿a quién le importan las despedidas / que ahorcan los muelles / con las amarras de los que no navegan”.

Hay varios poemas en este libro que le hablan a una mujer o, por lo menos, a una identidad femenina. En ocasionas la nombra como Aguamala; en otras, es Marina. Rubén Rivera escribe ocho cantos para una mujer o para todas, pero la verdadera finalidad del libro no es el mensaje sino el medio en el que va dirigido: el autor de estos poemas canta, y canta imágenes. Este viaje es una excelente oportunidad para descubrir que la palabra puede ser más potente que cualquier imagen visual que nos encontramos día a día.

El autor, Rubén Rivera, es paceño; nació en 1967 y ha logrado consolidar una importante trayectoria como poeta, con varios premios y entre sus publicaciones; además, se pueden destacar sus libros Torera de las aguas, La casa de Cortés y Tal vez un himno.

No me atrevo a afirmar que Marina. Viaje por un cuerpo en ocho cantos es el mejor libro de poemas de Rivera, porque tal aseveración podría quedar obsoleta ante sus publicaciones futuras. Así es que esperemos que esta capacidad que tiene de crear imágenes a través del ritmo de la palabra siga explotándose en los próximos años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s