“El ángel caído rompe el silencio” de Omar Castro

Suena un teléfono: ¿estoy llamando al Infierno? Pregunta un periodista del otro lado de la línea. Busca una entrevista exclusiva para publicarla en su periódico que cada día pierde más lectores. Esta novela se desarrolla a partir de ese timbrazo con el más allá, y el misterio empieza a recrearse a partir de esta llamada: ¿cómo se puede conseguir el número de teléfono para llamar al averno?, ¿qué diría Satanás de la situación actual del mundo?, ¿cómo reaccionarían los grupos religiosos al enterarse de la entrevista?, ¿alguien podría creer que la entrevista es real?

La novela nos da la posibilidad de dar voz a los personajes que nunca la han tenido en la historia de la humanidad. Omar Castro tomó el riesgo de escribir sobre el demonio y lo que gira alrededor de él y la religión. El tema es complicado por donde se le vea: a partir de la tradición literaria occidental, pero también de la cultura popular que ha usado a este personaje en chistes, historietas, pasarelas, comerciales de televisión y un etcétera tan grande como los medios de comunicación y sus alcances. También lo es porque implica contar con los conocimientos necesarios sobre el personaje para no sucumbir ante la ingenuidad de creer que se puede escribir algo nuevo.

Sin embargo, la novela no gira alrededor del Ángel caído: una probable entrevista de este ser desata una serie de amenazas y actos violentos, que los protagonistas de la historia pretenden soportar con la única finalidad de mantenerse fiel, no sólo a la verdad, sino al periódico que les da de comer. El autor hace discutir a sus personajes sobre la relevancia del ángel caído a través de toda la historia de la humanidad, pues señala su importancia desde la perspectiva religiosa y artística de la cultura occidental. Sin embargo, Omar Castro le da la vuelta al tema del diablo y del infierno, para instalarlo en un ambiente mexicano que parte de la, hasta cómica, premisa de “qué pasaría en México si el Ángel caído decide darle una entrevista exclusiva a un diario nacional”. ¿En plena época de los medios electrónicos, alguien creería que el diablo elegiría un medio impreso para romper ese silencio de siglos?

Para responder a este enigma, el autor utiliza como protagonistas a los periodistas que tratan de que su periódico siga vivo, en medio de los problemas económicos y políticos que enfrenta el país. En cuanto dan a conocer que han tenido contacto con el Infierno, los periodistas empiezan a ser acosados por grupos religiosos, lo que da a la trama un enfoque policíaco cuyo misterio es doble: ¿quién está atacando a los protagonistas y es verdad que el diablo ha decidido dar una entrevista y, por lo tanto, su existencia es ineludible?

A través de diálogos constantes entre los personajes, se desarrolla una crítica a esa sociedad que se encuentra atenta a las palabras que están por publicarse en La voz del Anáhuac. Como en cada novela de Omar Castro, el humor es un elemento fundamental en la creación de los diálogos así como el desarrollo de personajes con características picarescas que buscan salir lo mejor librados de cada situación.

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